Después de fundirme baterías y baterías, y toda la tarifa plana del móvil, ya estoy de vuelta del concierto.
Como ya dije, un sueño hecho realidad. Después de 17 años siendo fan de los de Boston desde que comprara el Get a Grip con 10 añitos había estado esperando este momento.
Con sus clásicos pañuelos atados al micrófono y su discreta forma de vestir, Steven Tyler saludaba a Barcelona con aquello de “Workin’ like a dog for the boss man”, encendiendo a todo el público que contestó eso otro de “Uooo-ooooh”.
Sobre el habitual escenario en forma de T, la lista de canciones incluyó Love in an elevator, Back in the Saddle, Falling in Love, Eat the Rich, Livin’ on the Edge, Mama Kin, Pink, Rag Doll, Sweet Emotion, Stop Messing Around, Cryin’, Jaded, I don’t want to miss a thing, What it takes y Baby, please don’t go. Como viene siendo casi ritual en ellos, terminaron con Draw the Line antes de dar paso a los bises, compuestos por las potentísimas Dream on, Walk this way y Toys in the Attic. Y sí, hubo solo de batería, y también de guitarra cuando a la mitad de What it takes, Tyler grita eso de “the guitar!!!“. Sublime.
He de decir que me faltaron tres grandes: Amazing, Blind Man y Crazy. No importa, pero siempre han estado entre mis favoritas.
Quitando el hecho de que nadie parecía entender lo que decía Steve cuando se dirigía al público (bien por nuestro nivel de inglés), la gente estaba muy metida en el concierto… salvo los de los móviles. Vi a gente grabar el concierto entero, mirando 2 horas a la pantalla de la cámara o del teléfono… Yo tardé en sacar la primera foto algo más de una hora. Después de 17 años quería disfrutar en directo, y no en plan screener.
La sensación fue indescriptible… entre los niveles de adrenalina y las toneladas de endorfinas que estaban regando mi cerebro, recuerdo el concierto con saltos y bastante desordenado, como si se tratara de un sueño. No, no me había metido nada raro salvo una cerveza pequeña.
Quiero terminar comentando el artículo que encendió mis ánimos al día siguiente, escrito por David Morán para el ABC . Titulado Aerosmith, esquivando la jubilación, el artículo tiene perlas como esta:
Aerosmith es una banda tan clásica que es incapaz de prescindir de los solos de batería —sí, aún existen—
¿Tienen algo de malo? En mi opinión da la oportunidad de lucirse al batería, muchas veces olvidado, pero es que lo de Joey Kramer fue bestial. Un solo tremendo, al que luego se unió Steven Tyler también en la batería tocando codo con codo y que terminó con Kramer lanzando las baquetas para continuar, durante un buen rato, tocando con las manos.
No obstante, acostumbrados a los triunfitos y los artitstas de medio pelo, el señor Morán debe pensar que un concierto de rock también consiste en una tía maciza que sale casi desnuda al escenario a hacer como que canta.
Otra frase que me encanta es la siguiente:
Cada tanto (hablando del grupo) necesita echarse una siesta con baladones que, como «What It Takes» o «Cryin’», siguen sin ser aptos para hipoglucémicos. O peor aún: lo de «I Don’t Wanna Miss A Thing» con imágenes de «Armagedon» en las pantallas, entra directamente en la categoría de momentos cursis de la historia del rock and roll.
Señor David Morán: la hipoglucemia es una concentración baja de glucosa en sangre, y los que la padecen suelen necesitar incrementar ese nivel… con más glucosa. Tu frase es similar a decir que la canción “dale mas gasolina”, que debe ser de tus favoritas, no es apta para coches con el deposito vacío. Una gilipollez, vaya. Pero qué sé yo… el periodista eres tú.










