Kastañorock 2006

Ya está. Por fin me he despertado de la gran siesta que me ha hecho falta para recuperarme del festival. Paso a contaros cómo fue.

Cogimos carretera pronto, lo suficiente como para llegar a ver a Lujuria y perdernos las horas de sol; sin embargo, nos llevó dos horas recorrer los 80 kilómetros que nos separaban de Casillas ( el pueblo donde se celebra el festival). Estuvimos parados tres cuartos de hora debido a un accidente en el que, al parecer, un autobús chocó con un coche, aunque viendo el estado en el que este quedó, puedo que aquello no fuera un coche sino cualquier otra cosa metálica, porque quedó totalmente destrozado. Pasado esto, en el kilómetro 70 de la M501 vimos la desviación a Casillas. La emoción duró lo que tardamos en descubrir que aún nos quedaban 10 kilómetros de camino de cabras asfaltado, lleno de curvas y por el que difícilmente pasaban dos coches.

Atravesamos el pueblo y llegamos a otro camino aún peor xD. Y aquí comenzó el primer problema. Como diría Sínkope: otra obra y otro dónde coño aparco, solo que aquello no era Madrid. El descampado que hacía de parking estaba completo así que la única opción era dejarlo en el lateral de un camino estrecho tan pegado como fuera posible. Y ahí se quedó.

Aún tuvimos que esperar a dos amigos que llegaban tarde. Una vez llegarón preparamos calimocho la tortilla de patata y la gaseosa y entramos al recinto justo para ver terminar a Lujuria. En teoría después tendría que haber salido Albertucho, pero no, salió Warcry, así que volvimos al coche para disfrutar de más aperitivos.

Y después sí, Albertucho, abriendo con Alimaña Pasajera, o eso creo recordar. El concierto solo se puede calificar de impresionante, aunque tocara Mi ángel de la guarda. Entre el público había muy buen rollo y mucho empujón. Los mejores momentos llegaron con El Pisito y con La Persiana, aunque todo el concierto fue una pasada, de esos que no se olvidan. Sin duda, lo mejor de la noche, aunque me dejó destrozados los pies y la garganta para el resto del concierto. Y es que otro de los problemas que tuvo el festival fue el polvo que se levantaba. No he tragado más tierra en mi vida, y los artistas también se llevaron lo suyo. Se podría decir que los efectos de humo eran naturales.

Pensábamos que Warcry salía después de Albertucho y antes de Sínkope, pero no fue así, de modo que no tuvimos nada de tiempo para descansar, tan sólo unos minutos para comprar unos minis de cerveza zumito de naranja y agua mineral. Como ninguno estábamos para demasiado empujón, los vimos desde más atrás. Tocaron muy bien y animaron mucho a la gente, lo cual se agradece cuando el concierto lleva 3 horas de retraso acumulado. Después ya sólo quedaban dos grupos, y dado que alguno estaba demasiado borracho cansado como para seguir allí, fuimos al coche a descansar un rato. Ahí terminó el festival para mí, pero dicen los que vieron a Benito Kamelas que el suyo fue un gran concierto, y yo me lo creo, puesto que cuando terminó y vinieron a despertarme, ya eran las 7 y media de la mañana, hora de descansar un rato más y retornar al hogar. Duchita y a la cama.

Está por ver si volvemos el año que viene. El festival ha estado muy bien, pero el sitio, aunque muy bonito y rústico, no era el mejor. Nota mental para el año que viene: comprar sólo una entrada para todos y pasárnosla por el muro.

Escrito en Música.

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