¿Es la censura una forma de publicidad?

Como sabéis, estoy leyendo Criptonomicón I : El Código Enigma. También sabéis que no tengo demasiado tiempo últimamente, así que os pido disculpas por ello. Al grano. Os dejo un fragmento del libro que me ha parecido muy representativo de la situación de la censura en nuestros tiempos.


La llamada de teléfono de Avi, unas ochenta horas antes, llegó en medio de un importante congreso interdisciplinario llamado «La Fase Intermedia (1939-1945) del Esfuerzo por la Supremacía Global en el Siglo XX (Era Común)». Como es un poco trabalenguas, le han dado el conciso mote de «La Guerra como Texto».

Viene gente de sitios como Amsterdam y Milán. El comité organizador de la conferencia —que incluye a la novia de Randy, Charlene. que en realidad ahora mismo está dando muestras de ser su ex novia— contrató a un artista de San Francisco para el póster. Empezó con una fotografía de media tinta en blanco y negro de un macilento soldado de infantería de la Segunda Guerra Mundial con un cigarrillo colgándole del labio inferior. Trabajó sobre ella una y otra vez usando una fotocopiadora, ampliando los puntos del medio tono hasta convertirlos en grumos bastos, como bolas de goma mascadas por un perro, y sometiéndola a otras muchas distorsiones hasta tener una figura desolada, impresionante e irregular;
los ojos pálidos del soldado se volvieron de un blanco fantasmagórico. Luego añadió algunos elementos en color: carmín rojo, sombra de ojos azul, y parte de un sujetador rojo sobresaliendo de la camisa desabrochada del soldado.

El póster ganó un premio casi en el momento de salir al público. Eso llevó a un comunicado de prensa, lo que a su vez llevó a que el póster fuese consagrado por los medios de comunicación como Objeto Oficial de Controversia. Un periodista decidido consiguió localizar al soldado de la fotografía original, un veterano de guerra condecorado y fabricante retirado de herramientas que, casualidades, no sólo estaba vivo sino que gozaba de excelente salud, y que, desde la muerte de su esposa de cáncer de pulmón, pasaba su jubilación vagando por el Sur Profundo en su camioneta ayudando a reconstruir iglesias negras que habían sido quemadas por salvajes borrachos.

El artista que diseñó el póster confesó luego que se había limitado a copiar la fotografía de un libro y no había realizado ningún esfuerzo en absoluto por obtener permiso: el mismo concepto de pedir permiso para hacer uso de la obra de otra persona era defectuoso, ya que toda obra de arte derivaba de otra obra de arte. Poderosos abogados de alto nivel convergieron, como bombarderos, sobre el pequeño pueblecito de Kentucky donde el agraviado veterano se encontraba en el techo de una iglesia negra con la boca llena de clavos, clavando planchas de contrachapado y murmurando «sin comentarios» a una horda de periodistas plantados en el césped. Después de una serie de conferencias en una sala del
Holiday Inn del pueblo, el veterano surgió, acompañado por uno de los cinco abogados más famosos sobre la faz de la Tierra, y anunció que iba a presentar una demanda civil contra las Tres Hermanas, que si prosperaba las convertiría a ellas y a toda su comunidad en abrasión humeante sobre la superficie del planeta.

Prometió compartir la indemnización con las iglesias negras, varios grupos de veteranos minusválidos y equipos para la investigación sobre el cáncer de pecho. El comité organizador retiró el póster de la circulación, lo que dio lugar a que un millar de copias piratas apareciesen en la web y llamó la atención de millones de personas que no lo hubiesen visto en caso contrario.

Escrito en Reflexiones.

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